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IVA: qué es, cómo funciona y cómo liquidarlo

El impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) es un impuesto que se aplica a la mayoría de transacciones comerciales en muchos países del mundo. Se trata de una de las fuentes de ingresos más importantes para las arcas públicas, ya que se abona en la mayoría de las compras realizadas por consumidores, profesionales y empresas de todo tipo de tamaño y condición.

Entender cómo funciona el IVA es esencial para comprender la economía que vivimos en el día a día y es de especial importancia para empresarios y autónomos, que deberán gestionar el IVA para que su actividad sea válida legal y comercialmente. En esta entrada del blog te ofrecemos todas las claves para que entiendas qué es el IVA y cómo funciona, resolviendo las dudas frecuentes sobre cuáles son los tipos de IVA y cómo liquidarlo correctamente en España.

En este artículo aprenderás:

¿Qué es el IVA?

El IVA, acrónimo de “Impuesto Sobre el Valor Añadido” es un impuesto que se aplica a los bienes y servicios adquiridos por los consumidores y las empresas. Se trata de un impuesto indirecto, ya que se aplica directamente sobre el consumo y es independiente de la renta de los ciudadanos. Los impuestos directos se aplican según los ingresos y patrimonios (como el IRPF, que se paga con la declaración de la renta).

Si compras cualquier cosa, ya sea como particular, autónomo o empresa, es muy probable que estés pagando IVA. Esto es porque el IVA es un impuesto que se añade al precio de los bienes o servicios en cada fase de producción o distribución. De esta forma, por cada compra estaremos pagando el precio del producto o servicio en sí más el porcentaje correspondiente de IVA. Por norma general, los compradores pagarán IVA con sus compras y los vendedores deberán trasladar el IVA que han cobrado a las administraciones públicas.

¿Para qué sirve el IVA?

El consumo de bienes y servicios es considerado como una manifestación indirecta de la capacidad económica. Así, el IVA es un impuesto indirecto que sirve para gravar el consumo, es decir, recaudar impuestos a través de las acciones de consumo de los ciudadanos.

Debido a su alta presencia en las transacciones comerciales, el IVA es uno de los impuestos más comunes y conocidos. De hecho, se trata de una de las vías principales para la recaudación de impuestos, tanto en España como en otros países del mundo que utilizan este mismo tributo. Los ingresos que se obtienen de la recaudación del IVA, al igual que de otros impuestos, sirven al Estado para contar con recursos suficientes para satisfacer las necesidades públicas como sanidad, educación, infraestructuras, etc.

¿Qué actores intervienen en el IVA?

Una de las cosas curiosas del IVA respecto a otros impuestos es que el IVA cuenta con dos actores: los contribuyentes y los sujetos pasivos.

  • Los contribuyentes son los destinatarios de la factura y, por tanto, los que pagan el impuesto con su dinero cada vez que hacen una compra. Podemos ser cualquiera de nosotros, ya seamos particulares, autónomos o empresas. 
  • Los sujetos pasivos son aquellos empresarios y profesionales que recaudan el impuesto al cobrarlo a sus clientes y, con ello, también los responsables de hacer llegar el impuesto a las arcas públicas. En otras palabras, se convierten en los responsables de abonar ese dinero a Hacienda. Si quieres saber más detalles sobre los sujetos pasivos no te pierdas nuestro artículo sobre el sujeto pasivo de IVA

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Tipos de IVA en España

Existen tres tipos de IVA en España y con cada uno de ellos se aplica un porcentaje diferente (4%, 10% ó 21%). El tipo de IVA que se aplique en cada operación dependerá del tipo de compra, pues no es lo mismo pagar IVA por la compra de joyas que para adquirir productos básicos como leche y pan. 

IVA superreducido

Las ventas de bienes de consumo con IVA superreducido aplican un porcentaje del 4%.
Este tipo de IVA se aplica a los bienes de primerísima necesidad como son los productos de alimentación esenciales, los medicamentos o servicios básicos como la atención en residencias.

IVA reducido

El IVA reducido también afecta a productos y servicios de primera necesidad, pero de una forma más amplia que el IVA superreducido. A los bienes y servicios con este tipo de IVA se les aplica un porcentaje del 10%.

IVA general

El IVA general es el tipo impositivo más común y es el que se aplica por norma general a todos los productos y servicios, como su propio nombre indica. Actualmente el IVA general tiene un porcentaje del 21%, aunque no siempre ha sido así (en el año 2010 estaba al 16%)

¿Cómo funciona el IVA?

Aunque mucha gente tiene dudas sobre qué es exactamente el IVA y cómo funciona, la verdad es que su funcionamiento es más sencillo de lo que parece. Como decíamos antes, tenemos por un lado a los contribuyentes y luego tenemos a los sujetos pasivos. Vamos a ver cómo funciona el IVA a partir de las responsabilidades de cada uno: 

El papel de los contribuyentes es sencillo: solo tienen que pagar el IVA de sus facturas. Además, no hay que calentarse la cabeza ya que, por ley, los precios deben mostrarse siempre con IVA incluido. 

El papel de los sujetos pasivos es el de actuar como recaudadores del impuesto: se lo cobran a los clientes y después se lo entregan a Hacienda. Estas son las principales responsabilidades de los sujetos pasivos:

  • Aplicar el tipo de IVA correspondiente en la factura según el tipo de bien. Para ello, tendrán que saber cómo calcular el IVA de una factura
  • Recoger el IVA que han cobrado a sus clientes.
  • Entregar el IVA que se ha “recogido” a Hacienda a través de una liquidación. 

Así, vemos que el IVA va desde el bolsillo de los contribuyentes hasta las arcas públicas a través de un proceso que realizan los sujetos pasivos, es decir, los autónomos y empresas que proveen a la sociedad de sus productos y servicios. Hacienda recoge el importe de impuestos que corresponde a los sujetos pasivos cuando hacen la liquidación del IVA.

¿Cómo se liquida el IVA?

La liquidación del IVA es el proceso por el que los sujetos pasivos entregan a Hacienda el importe de IVA que corresponde por su actividad. Esta cifra vendrá dada por el importe de IVA que han cobrado a sus clientes, pero también se verá reducida por el IVA que este profesional o empresa haya tenido que pagar en sus compras. 

Lo que hace Hacienda en la liquidación del IVA es sencillo: considera tanto el IVA que se ha cobrado a los clientes como el que se ha pagado en adquisiciones para la actividad profesional. A esto se le llama IVA repercutido e IVA soportado, y la liquidación del IVA se basará en el importe de cada uno de ellos. 

El IVA repercutido y el IVA soportado

Como ya hemos comentado, los sujetos pasivos son meros recaudadores del impuesto y lo que hacen es cobrar IVA a sus clientes. A este IVA que recogen de los contribuyentes al cobrar se le llama IVA repercutido.

Pero ese no es el único IVA con el que tratan los negocios. Como toda actividad profesional, existen gastos que los autónomos y empresas deben hacer para llevar a cabo su actividad, unos gastos profesionales donde también se paga un importe de IVA, esto es el IVA soportado.

🔗 Ampliar información: Si quieres saber más sobre qué es el IVA repercutido y el IVA soportado te recomendamos que leas nuestro artículo específico.

Autoliquidación del IVA

Como las empresas y autónomos cobran y pagan IVA con su actividad, esto deben comunicarlo a Hacienda a través de la llamada declaración de IVA trimestral o liquidación del IVA. En algunos casos, la liquidación del IVA también puede ser mensual.

En la liquidación del IVA, el importe de IVA repercutido será el importe de IVA de todos los productos vendidos a lo largo de un periodo. Por otro lado, el importe de IVA soportado se refiere al IVA pagado por los productos adquiridos durante ese mismo periodo.

De esta forma, la liquidación del IVA consiste en restar el IVA soportado al IVA repercutido y entregar el resultado a Hacienda.

Liquidación de IVA = IVA repercutido – IVA soportado

Para hacer esto, las empresas deben hacer una declaración trimestral o mensual y, para ello, deberán saber cómo presentar los modelos tributarios correspondientes.

🔗 Ampliar información: Si quieres saber más sobre cómo funciona el IVA de los autónomos te recomendamos que leas nuestro artículo específico.

Modelos tributarios que afectan en la liquidación del IVA

Para comunicarnos con Hacienda correctamente en la liquidación del IVA se usarán una serie de documentos que se deben cumplimentar y presentar de forma presencial o telemática. Estos modelos son los siguientes:

  • Modelo 303: se trata de una declaración trimestral en la que se declara cuál ha sido el IVA soportado y el IVA repercutido de la actividad general. Es con este modelo donde se determina cuánto tenemos que pagar a Hacienda de IVA. 
  • Modelo 390: este modelo es de carácter anual y se presenta para informar a Hacienda de las liquidaciones trimestrales de IVA que se han hecho a lo largo del año. 
  • Modelo 349: se trata de un modelo no obligatorio ya que solo afecta a aquellas operaciones intracomunitarias, es decir, realizadas entre países de la Unión Europea. 

Si cometes algún error en la presentación de alguno de estos modelos tendrás que realizar una complementaria de IVA.

Plazos de liquidación del IVA

La liquidación del IVA es una declaración de carácter obligatorio que se hace de forma trimestral. Así, como las estaciones, existen 4 declaraciones que los sujetos pasivos tienen que hacer por cada año.

El plazo para presentar las liquidaciones comprende entre el día 1 y el día 20 del mes siguiente al trimestre a declarar. Por ejemplo, para el primer trimestre (Enero, Febrero y Marzo), el plazo para presentar la autoliquidación del IVA se comprende entre el 1 y el 20 de abril. El incumplimiento de estos plazos puede dar lugar a la imposición de sanciones, por lo que debe planificarse con antelación.

🔗 Ampliar información: Si quieres saber más sobre cuál es la sanción de Hacienda por no presentar la declaración de IVA te recomendamos que leas nuestro artículo específico.

Formas de presentación de la liquidación del IVA

La autoliquidación del IVA es un proceso que cada vez está más digitalizado. De hecho, desde el 1 de enero de 2023 no es posible presentar la declaración del IVA de forma presencial con un papel en Hacienda.

Aunque solo podemos presentar el modelo 303 por la telemática, existen dos formas muy diferentes de hacerlo:

  • Vía telemática a través de la sede electrónica de la Agencia Tributaria: la autoliquidación se realiza añadiendo los datos y siguiendo los pasos indicados por el formulario. 
  • Vía telemática con fichero: la opción más sencilla y automatizada: por esta vía solo hay que cargar un archivo generado por tu software de facturación y el Modelo 303 se rellenará de forma automática.