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¿Qué es el régimen general del IVA?

El régimen general del IVA es el que rige la tributación de la gran mayoría de empresas y emprendedores. Es por este régimen por el que tenemos que llevar un control absoluto del IVA de nuestras compras y ventas, y por el que nos convertimos en recaudadores y/o pagadores de unas cantidades de dinero que, a pesar de estar incluidas en los precios de los productos y servicios  que vendemos o consumimos, terminan yendo a parar íntegramente a las arcas de la Agencia Tributaria.

Este régimen de IVA es el que se debe aplicar cuando la actividad económica que desarrollamos no está incluida en ninguno de los regímenes especiales existentes a día de hoy. Por eso vamos a contarte todo lo que debes saber sobre él para no llevarte ninguna sorpresa.

En este artículo aprenderás:

¿Quiénes pueden acogerse al régimen general del IVA?

Todas las personas, ya sean físicas o jurídicas, que desarrollan una actividad económica y que no pueden acogerse ni al régimen simplificado del IVA ni a ninguno de los regímenes especiales del IVA existentes hoy en día, deben tributar por el régimen general del IVA.

También deben hacerlo aquellas que hayan renunciado o hayan quedado excluidas tanto de dicho régimen simplificado como del régimen especial de la agricultura, la ganadería y la pesca.

En este caso, a no ser que la actividad esté exenta de IVA, quienes se acojan al régimen de tributación de IVA general deberán gravar sus ventas de productos o servicios con el tipo aplicable que corresponda, marcado por ley y que va del 4 al 21% en función de la actividad.

Obligaciones del régimen general del IVA

Las obligaciones formales del régimen general del IVA están marcadas por la Agencia Tributaria y son las siguientes:

  1. La primera de las obligaciones de este régimen común de IVA es que es obligatorio expedir una factura para cada venta, así como entregársela a cada cliente en cuestión. Eso sí, en compras en las que no se alcanzan los 3.000 euros incluyendo el IVA es posible entregar una factura simplificada o ticket.
  2. A su vez, es necesario llevar varios libros de registro en los que registrar a la perfección cada factura emitida o recibida, nuestras inversiones y las operaciones intracomunitarias si es que desarrollamos este tipo de actividad.
  3. También es obligatorio hacer las presentaciones de modelos que correspondan a nuestra actividad, incluyendo las trimestrales como el modelo 303 de IVA.
  4. Asimismo, es obligatorio presentar el modelo 390, la declaración resumen anual al final del 4º trimestre de cada ejercicio.

Regímenes especiales de IVA

El régimen común de IVA no es el único que afecta a los autónomos y empresarios, ya que existen ciertos regímenes especiales de IVA que pueden afectarles y suponer ciertas ventajas competitivas para sus negocios.

Estos son los regímenes especiales de IVA existentes actualmente:

  • Régimen simplificado de IVA.
  • Régimen especial de criterio de caja.
  • Régimen especial de recargo de equivalencia.
  • Régimen especial de agricultura, ganadería y pesca.
  • Regímenes especiales para empresas

Régimen simplificado de IVA

El régimen simplificado de IVA, también denominado como tributación por módulos, es aquel al que pueden acogerse los profesionales que tributan según el régimen de estimación objetiva del IRPF.

Este régimen especial permite calcular cuotas e ir adelantando cantidades a lo largo del año para minimizar el golpe económico al final del ejercicio, no obliga a emitir facturas salvo en los casos en los que sea estrictamente necesario y hace que debamos registrar tanto las facturas recibidas como conservar los justificantes de determinadas operaciones económicas.

Régimen Especial de Criterio de Caja

Los principales beneficios del régimen especial de criterio de caja son que la persona que se acoge a él no tiene por qué liquidar el IVA de las facturas que no haya cobrado y que el aumento de liquidez es más que evidente. Este es el principal lastre económico de infinidad de emprendedores y compañías que están obligadas a abonar estas cantidades sin haberlas recibido por parte de sus clientes, aunque también se aplica a las de los proveedores.

Este régimen especial de criterio de caja es de adscripción voluntaria para pymes y autónomos, con dos únicas excepciones: que hayan superado los dos millones de euros de facturación anual en el ejercicio anterior o que estén adscritos a otros regímenes especiales de este listado.

Régimen especial del recargo de equivalencia

Hablar del régimen del recargo de equivalencia es hablar del régimen especial por el que se rige la actividad de los comerciantes minoristas con indiferencia de que sean autónomos, tengan una sociedad u operen bajo una comunidad de bienes.

Este régimen especial del IVA permite la no presentación de declaraciones a Hacienda a cambio de un recargo, un porcentaje de IVA mayor al que correspondería a la actividad comercial en concreto. Además, en caso de haber facturado una cantidad mayor a los 3005,06€ a un proveedor o un cliente, el emprendedor estará obligado a presentar el modelo 347.

Régimen Especial de Agricultura, Ganadería y Pesca

Este régimen especial del IVA afecta a todos aquellos que posean la titularidad de explotaciones agrarias, pesqueras o ganaderas y que no hayan renunciado a él ni hayan sido excluidos del mismo por Hacienda.

El régimen especial de agricultura, ganadería y pesca es uno de los más singulares que existen, ya que permite a quienes están adscritos a él no tener que repercutir, liquidar ni ingresar el IVA de sus operaciones de venta. Además, salvo en determinados casos, la excepcionalidad y, sobre todo, lo básico de este tipo de servicios, les permite no tener que hacer facturas por sus servicios.

Regímenes especiales para empresas

Además, los empresarios también tienen sus propios regímenes especiales de IVa, que son los siguientes:

  • Régimen especial de los bienes usados, objetos de arte, antigüedades y objetos de colección (REBU): voluntario, aplicable a las entregas de bienes por parte de revendedores.
  • Régimen especial de las agencias de viajes: obligatorio, determina la base imponible a la hora de hacer el cálculo del IVA devengado.
  • Régimen especial del oro de inversión: obligatorio, aplicable a las operaciones con oro de inversión.
  • Regímenes especiales aplicables a los servicios de telecomunicaciones, de radiodifusión o de televisión y a los prestados por vía electrónica: en este caso, los criterios son aplicables en función de dónde deba tributar cada prestador.

Ahora que sabes todo esto, te harás una idea más clara de en qué régimen de tributación de IVA puedes englobar tu actividad económica. Lo habitual es que debas hacerlo en el régimen general de IVA y que tengas que ceñirte a un porcentaje de tributación de entre el 4% y el 21%. Eso sí, si crees que puedes inscribirte a cualquier otro y hacerlo podría resultar beneficioso… ¡no te lo pienses dos veces!