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¿Se puede anular un presupuesto aceptado?

Rectificar es de sabios, pero a veces puede ser demasiado tarde. Existen muchos casos en los que un profesional quiere saber si se puede anular un presupuesto aceptado: ha recibido una oferta más atractiva o ha cambiado de opinión sobre el proyecto después de aceptar el presupuesto. Sea cual sea el motivo, es importante conocer qué es legal y qué no para actuar en consecuencia.

Existen muchas dudas sobre si se puede anular un presupuesto firmado. En este artículo te contamos todas las claves sobre la anulación de presupuestos: ¿qué dice la ley al respecto? ¿se puede anular un presupuesto aceptado verbalmente o por escrito?, ¿en qué consiste el derecho de desistimiento?. Sigue leyendo y te contamos todo lo que necesitas saber.

En este artículo aprenderás:

¿Qué dice la Ley sobre la anulación de presupuestos?

Los profesionales que quieran cobrar la deuda de un presupuesto firmado lo tienen bastante fácil. La Ley 1/2000, de 7 de enero, de Enjuiciamiento Civil, en su Artículo 812, permite a cualquier proveedor solicitar judicialmente el pago de una deuda acreditada a través del conocido como juicio monitorio. Para ello, se puede aportar cualquier documentación que demuestre la existencia de una deuda, como puede ser un presupuesto firmado por el cliente.

Los profesionales que quieran anular su deuda tienen algunas opciones con las que se puede anular un presupuesto aceptado:

  • Oponerse a la demanda del juicio monitorio: para ello, el denunciado tendrá que demostrar que la deuda no existe (total o parcialmente) o que no se le puede imputar. Esta oposición se podrá llevar a cabo mediante un juicio verbal si la deuda es inferior a 6.000 euros o con un juicio ordinario si la deuda es superior. 
  • Ejercer su derecho de desistimiento: se trata de un derecho legal de los consumidores con el que se puede anular un contrato después de haber tomado una decisión de compra. Está sujeto a ciertas condiciones que te contamos más adelante en este artículo. 

A diferencia de las facturas, los presupuestos son documentos meramente informativos que no cobran validez legal en el momento de su entrega. Los clientes tienen derecho a cotejar varios presupuestos, así como no aceptarlos, sin necesidad de dar ninguna explicación. Sin embargo, todo cambia cuando el presupuesto es aceptado por parte del cliente.

Un presupuesto aceptado es un contrato legalmente vinculante entre dos partes. Una vez que se ha aceptado un presupuesto (ya sea verbalmente o por escrito), ambas partes están obligadas a cumplir su parte del trato. Esto significa que si aceptas un presupuesto de un contratista, estás legalmente obligado a pagarle por su trabajo. Del mismo modo, si un contratista acepta tu presupuesto, estará legalmente obligado a completar el trabajo descrito.

Anulación de un presupuesto aceptado verbalmente

Muchos profesionales se preguntan si se puede anular un presupuesto aceptado verbalmente que no ha sido firmado. En este sentido, cabe decir que toda aceptación de un presupuesto es legalmente vinculante, también la aceptación verbal.

Sin embargo, no es tarea fácil demostrar la existencia de un acuerdo cuando no existe una prueba escrita. Es por eso que lo común entre los profesionales es pedir una aceptación por escrito de los presupuestos y otros documentos vinculantes.

De esa forma, en caso de disputas o de juicio monitorio, un presupuesto aceptado se puede anular con cierta facilidad si no existe una documentación que acredite la deuda existente.

Anulación de un presupuesto aceptado por escrito

“Quien firma, lo escrito afirma”. Esta frase popular da cuenta de lo importante que puede ser una firma en cualquier tipo de documento. Como ya hemos explicado, un presupuesto aceptado es un contrato vinculante entre dos partes, por lo que ambas partes están legalmente obligadas a mantener su parte del trato. De esta forma, solo la vía judicial podrá determinar si se puede anular un presupuesto aceptado.

Existen algunas opciones para anular un presupuesto que, principalmente, vienen por incumplimiento del mismo. Por ejemplo, si el trabajo esbozado en el presupuesto no se completa correctamente, puedes tener motivos para cancelar el contrato. Además, si el proveedor no puede completar el trabajo por circunstancias imprevistas, también podrá tener opciones para cancelarlo.

🔗 Ampliar información: Si quieres saber más sobre qué es, la importancia y para qué sirve un presupuesto te recomendamos que leas nuestro artículo específico.

Los tiempos de ejecución en los presupuestos

De forma opcional, aunque muy recomendada, los presupuestos pueden indicar fechas o límites para la ejecución de los trabajos. De esta forma, el comprador debe abonar el pago en la fecha indicada y el proveedor debe de cumplir con lo establecido en los plazos marcados. Sin embargo, los tiempos de ejecución no siempre son precisos cuando se trata de presupuestar un proyecto.

Si un profesional quiere cobrar por su trabajo, es importante que los plazos no cambien. Si esto ocurre, el cliente puede reclamar que no se han cumplido los términos del contrato y, por tanto, se puede anular un presupuesto aceptado. En el caso de que se necesite ajustar los tiempos de ejecución en un presupuesto, ambas partes tienen la opción de acordar una prórroga en términos tanto de aumento de tiempo como de mano de obra si es necesario.

La opción del derecho de desistimiento

El derecho de desistimiento es una de las herramientas de los consumidores con las que se puede anular un presupuesto aceptado previamente. Gracias a este derecho los consumidores pueden anular un contrato en un plazo determinado, quedando protegidos de vincularse a contratos que puedan haber celebrado sin comprender plenamente las condiciones.

Se trata de un derecho gratuito y que debe ser informado a todos los consumidores que así tengan este derecho. Las características del derecho de desistimiento vienen detalladas en la Ley 3/2014 sobre defensa de los consumidores. Esta ley estableció un nuevo plazo de 14 días naturales para ejercer este derecho, a contar desde la fecha de recepción del producto. El derecho de desistimiento da a los consumidores la oportunidad de cambiar de opinión sobre una compra sin tener que acogerse a una solicitud formal y sin necesidad de dar una razón. También protege a los consumidores de ser presionados para realizar una compra.

Hay que tener en cuenta que el derecho de desistimiento se aplica principalmente en ventas y contratos a distancia, en las que no existe presencia física del consumidor (teléfono, internet o catálogo). El derecho de desistimiento no es aplicable a algunos presupuestos o contratos como servicios ya ejecutados, productos personalizados, productos que caducan rápido, bienes precintados no aptos para ser devueltos o cualquiera de los servicios y productos indicados en la citada Ley 3/2014.