¿Es lo mismo un autónomo, un TRADE y un falso autónomo? Veamos qué les diferencia.

Autónomo, TRADE y falso autónomo

A pesar de que las tres figuras están dados de alta como autónomos, sus características y sus condiciones de trabajo como autónomo no son las mismas. Así como el TRADE y el trabajador por cuenta propia (es decir, el autónomo de toda la vida) son dos figuras legales, el falso autónomo representa una figura ilegal.

¿Qué características reúne un falso autónomo?

Un falso autónomo parece un autónomo, y así lo es a efectos jurídicos, pero en realidad no lo es. A pesar de ser un autónomo, factura únicamente para un sólo cliente, con el que establece una relación de dependencia.

Es decir, un falso autónomo trabaja para un empleador, como si fuera un trabajador por cuenta ajena, pero figura como un autónomo, por lo que no cobra una nómina mensual, sino que debe facturar a la empresa. Esta situación es ilegal, ya que no se puede ser autónomo y trabajar por cuenta ajena.

De este modo, al aparecer como autónomo de cara a Hacienda y a la Seguridad Social (con lo que se está defraudando a ambas instituciones, dicho sea de paso), debe retener el IRPF a sus facturas, por lo que debe declarar trimestralmente los modelos tributarios de IVA (el modelo 303) y de IRPF (el modelo 130).

Además, un falso autónomo se caracteriza por no tener una organización ni unos medios de trabajo propios, de modo que tiene un horario preestablecido (normalmente, por el empleador) y trabaja con herramientas que no son suyas.  Es decir, por ejemplo, un secretario/a que trabaja de lunes a viernes, de 9h a 18h en un puesto adjudicado de una oficina, donde usa un ordenador y un teléfono que no son de su propiedad, y que está tributando como autónomo/a es un falso autónomo. ¿Por qué? Porque no está decidiendo sus horarios, no tiene la propiedad de los medios que usa y depende directamente de un sólo empleador, sin estar en nómina.

Es por ello que cuando se compara a un autónomo con un falso autónomo se podría aplicar la frase “Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia” ya que, en realidad sus condiciones laborales no tienen nada que ver con la de un trabajador por cuenta propia.

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¿Qué supone la figura del falso autónomo?

Para el trabajador no supone ninguna ventaja, precisamente. Como autónomo, debe estar dado de alta en el RETA (Régimen Especial para Trabajadores Autónomos), además de tener que pagar la cuota de autónomos, que actualmente es de 267,03€, aproximadamente.

Al no tener un contrato mercantil, no tiene los mismos derechos que un trabajador por cuenta ajena si tiene. Es decir, su figura no se contempla en el Estatuto de los trabajadores ni queda cubierto por los Convenios Colectivos (establecidos entre sindicato y patronal, ya que, obviamente, no hay sindicato que lo incluya).

Como autónomo, se le aplica el derecho civil y mercantil, por lo que queda desprotegido. Además, al no tener un contrato físico en papel, el cliente por el que factura (que representa la figura de empleador) puede prescindir de él fácilmente, ahorrando todos los trámites y costes que sí debería realizar en caso que el trabajador estuviera contratado.

Por otro lado, el tener a falsos autónomos contratados también puede traer consecuencias negativas ya que, si se descubre y se demuestra la presencia de un falso autónomo, puede conllevar sanciones así como otras consecuencias que incidan negativamente sobre la empresa.

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¿Qué diferencia hay entre un TRADE y un falso autónomo?

No debemos confundir la figura del TRADE con un falso autónomo. A pesar que ambos son autónomos, se diferencian básicamente por la voluntariedad y la legalidad.

El TRADE es un trabajador que factura ¾ partes de la actividad a un mismo cliente, del que es independiente. Es decir, para ser un TRADE debes haber establecido un contrato con tu cliente en el que hayas acordado recibir, como mínimo, un 75% de tus ingresos de éste. Posteriormente, debes haber entregado este contrato durante los siguientes 10 días hábiles siguientes a la firma de la firma de éste en la oficina del Servicio Público de Empleo Estatal. Además, estarás pagando una cuota a la Seguridad Social que cubra la incapacidad temporal, los accidentes de trabajo y las enfermedades profesionales que puedas sufrir.

En cambio, el falso autónomo es un autónomo que factura para un cliente de quien depende única y exclusivamente, es decir, establece una relación de dependencia totalmente involuntaria, es decir, que no ha firmado ningún contrato por escrito que confirme un acuerdo con el cliente de quien recibe un 75% o más de sus ingresos, hecho por el cual es una figura ilegal.

Como autónomo, debes tener claros tus derechos, así que puedes mantenerte al día de los cambios en la legalidad suscribiéndote a nuestra Newsletter. Si lo que quieres es tener el control de tu facturación, puedes probar Quipu gratis aquí. 🙂

Judith de Quipu
Responsable de contenido. Al día de todas las novedades para poder ayudar a empresas y autónomos. Actualmente estudiando un Máster en buscadores.